La tasa de alojamiento, también conocida como tasa de ocupación transitoria (TOT), tasa hotelera o tasa de pernocta, es un impuesto local o autonómico que grava el precio pagado por el alojamiento de corta estancia. En el sector del alquiler vacacional, los anfitriones están obligados habitualmente a recaudar la tasa de alojamiento de los huéspedes en el momento de la reserva y a remitirla a la autoridad fiscal correspondiente de forma mensual o trimestral. Los tipos impositivos varían considerablemente según la jurisdicción, oscilando con frecuencia entre el 3% y el 18% de la tarifa por noche. Muchas plataformas OTA, incluidas Airbnb y Vrbo, recaudan y liquidan actualmente estas tasas de forma automática en las jurisdicciones donde mantienen acuerdos con las autoridades fiscales, lo que reduce la carga administrativa para los anfitriones individuales.
Por qué esto es importante para los gestores de propiedades
Cobrar la cantidad correcta a los huéspedes y remitirla en plazo es una obligación legal, y equivocarse expone al operador a impuestos atrasados, intereses y sanciones que pueden superar con creces la deuda original. Los tipos y las normas varían mucho según la jurisdicción y cambian a menudo, de modo que lo que cumplía el año pasado puede no cumplir este año. Integrar un cobro y una presentación exactos en la operativa diaria protege tanto el flujo de caja como la licencia para seguir alquilando, y conviene confirmar los detalles con un asesor fiscal cualificado.
Preguntas frecuentes
¿Quién es responsable de recaudar y liquidar la tasa de alojamiento en los alquileres vacacionales?
¿Cuáles son los tipos habituales de tasa de alojamiento para alquileres vacacionales?
¿Qué ocurre si un anfitrión de alquiler vacacional no liquida las tasas de alojamiento?
¿Se aplica la tasa de alojamiento a las tasas de limpieza y otros cargos adicionales?
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