Un alquiler a corto plazo (STR) es una propiedad amueblada que se alquila por un periodo breve, generalmente inferior a 30 días consecutivos. El término engloba los alquileres vacacionales, los alojamientos corporativos y otros tipos de alojamiento temporal. Los alquileres a corto plazo están sujetos a normativas específicas que varían según la ciudad y el país, incluyendo requisitos de licencia, obligaciones fiscales y límites de ocupación. El sector del STR ha experimentado un crecimiento significativo impulsado por plataformas como Airbnb, empresas profesionales de gestión de propiedades y los cambios en las preferencias de los viajeros.
Por qué esto es importante para los gestores de propiedades
El umbral de 30 días no es solo una definición, es la línea que determina qué régimen de licencias, qué tipo impositivo y qué póliza de seguro se aplican a una estancia. Cruzarla en un sentido puede someter una propiedad a una regulación de tipo hotelero y a impuestos de alojamiento; cruzarla en el otro puede hacer que se trate como un arrendamiento residencial con protecciones para el inquilino. Los operadores que siguen cómo traza esa línea su mercado local protegen su estrategia de ocupación frente a multas y reclasificaciones inesperadas.
Preguntas frecuentes
¿En qué se diferencia un alquiler a corto plazo de un alquiler vacacional?
¿Qué regulaciones se aplican a los alquileres a corto plazo?
¿Son rentables los alquileres a corto plazo?
¿Cómo inicio un negocio de alquiler a corto plazo?
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